¿Amor?

Está genial estar de vuelta. Sí, sí, está genial tener cientos de cosas que meter en una habitación que hace años que se me quedó pequeña; encontrarme cucarachas aquí y allá, vivas o muertas; tener faena pendiente acumulada… y es que las alegrías no tienen fin.

Por cierto, que los fines de semana no voy a estar disponible y por eso voy a adelantar los fascículos de mis historias a los viernes. Por si aún os apetece entrar de vez en cuando, aunque comprendo que en verano el nivel de concentración y vicio internauta baja… ^_^

Subo el principio de otra historia que escribí hace mucho. Es más que obvia la influencia de cierta película en concreto que me fascinó en su momento. Igualmente es divertida, creo, y por eso la subo. Espero que os guste.

**************

¿Amor?

Yo lo tenía, pero no lo sabía. Cuando lo dejamos de mutuo acuerdo me di cuenta de que sí existía el amor y de que era lo que yo sentía por ella. Nuestra última riña fue muy confusa.

– Entonces ¿tú me quieres?

– Claro que te quiero…

– Pero ¿crees o no crees en el amor?

– No… no estoy seguro.

– ¿Cómo que no estás seguro? Esas cosas se saben.

– Ya, pero… así en frío…

– ¿Cómo que en frío?

– Creo que… Tal vez si me dieras un beso podría saber qué creo.

– ¿Un beso?

– Sí, un beso.

Nos dimos un beso frío y rápido.

– Bueno ¿qué?

– Pues… – dudando – yo diría que no del todo.

– ¿No te ha gustado o no lo tienes del todo claro?

– A ver si con otro me aclaro.

Nos volvimos a besar. Esa vez el beso duró unos segundos.

– Creo que este ya te podía aclarar.

– Bueno ¿sabes qué? Ahora no puedo pensar en eso. Tal vez más tarde.

– ¿Más tarde?

– Sí, más tarde.

– ¿Pero tú qué te has creído?

– ¿Que qué me he creído? Pues… ¿Qué me he…? Pues que eres de usar y tirar.

– ¿Ah sí? Pues espera que me voy a la basura.

Se dio la vuelta y comenzó a marcharse.

– Pero, nena, no te enfades: era broma. Lo digo con todo el respeto. Eres una persona maravillosa y un ejemplo para toda tu raza. Pero no puedes preguntarme si creo en el amor. Verás: creo en el amor, un amor distinto del pasional. Es decir, el amor pasional es pasajero, efímero. Pero yo creo, creo que existe otro tipo de cariño especial.

– Sí ya – se giró harta –, un amor basado en el respeto y en la confianza mutua…

– Bueno, más o menos. El amor no es necesario para que una relación funcione. Mira a los japoneses y los americanos: no se aman, pero comercialmente se llevan bien. Pero escucha querida, mi madre y mi padre nunca se quisieron y ya ves que de ahí surgí yo. El… el amor no es necesario para nada. Sólo para la muerte. La gente que ama se suicida… ¡o mata! ¿Cómo voy a creer en el amor?

– ¿Pero qué estás diciendo?

– Claro, mira a Romeo y Julieta; mira la bella durmiente: se suicida porque el príncipe no la ama.

– ¡La bella durmiente no se suicida! La bruja la duerme, y el príncipe sí la ama.

– Sí, bueno, nunca le llega a decir que la ama. Es decir, a mí me parece que no la quiere. Es más, se casa para acceder al trono.

– ¿Pero cómo puedes ser tan retorcido? ¡Nunca se ha visto nada parecido!

No pude evitar reírme.

– ¡Claro que sí! Por “amor” arrasaron ciudades. Mira Troya.

– ¡Bueno, vale, ya basta! Me pareces de lo más infantil y ya no te aguanto. Me voy.

Se giró de nuevo y se alejó.

– ¿Infantil? ¿Yo, infantil? ¡La infantil eres tú que cree en cuentos de hadas y en el amor! ¿Pero cómo se puede creer en el amor? – me giré también y seguí cavilando mientras me alejada –. No lo entiendo, de veras. Creo que es solo una ilusión. Una enajenación mental transitoria…

Un pensamiento en “¿Amor?

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