¿Amor? (continuación)

¡Buenos días por la mañana! Es jueves, se presenta un día prometedor y el tiempo es más que benigno por estas tierras. Siento ser errática, pero me temo que andaré lejos de las ondas en los próximos días, así que aquí dejo la continuación (que no final) de la historieta que empecé a subir el viernes pasado. ¡Bon dia y a disfrutar de la vida, se ha dicho!

*****

Cuando la conocí me pareció guapa, pero nada del otro mundo. Ya se sabe que hay muchas niñas muy guapitas por ahí que se arreglan para explotar su belleza y todo eso. A mí nunca me han interesado esas chicas. Me parecía que tienen complejo de inferioridad o algo así. Pero cuando conocí a Rebeca me di cuenta de que tenía uno de esos complejos de inferioridad y no lo trataba de ocultar. Quizá fue eso lo que llamó mi atención.

Fue en una cena en casa de un compañero de trabajo. Creo que fue una encerrona, porque solo estaban él, su mujer, Rebeca y yo. Cuando llamé a la puerta y me abrió supe que no iba a ser una gran noche.

– Jorge, pasa.

– Gracias – le extendí una botella de vino y pasé.

– ¿Tú no has visto mi casa, verdad?

– No, no.

Menuda estupidez. No sabía ni por qué había ido. Eso de que las parejas felizmente casadas te enseñen orgullosas sus casas siempre me había hecho gracia. ¿Por qué les gustaría eso de enseñar su intimidad a los demás? ¿Acaso creían que eso hacía parecer que eran felices? Después de enseñarme su acogedora casa me llevó al comedor y me presentó a su mujercita y a Rebeca.

Bien, el resto de la noche no mereció la pena. Es decir, yo me lo pasé aburridamente y para que me hicieran compañía les conté el proceso reproductivo de las tortugas. Siempre me ha parecido el tema más apropiado para evitar futuras invitaciones de gente que no me gusta. Con Rebeca no hablé nada directamente, pero tampoco me preocupó lo más mínimo. Creía que nunca volvería a verla. Sin embargo, al cabo de dos semanas volvimos a coincidir, esa vez no tan descaradamente, en una fiesta de unos conocidos. Me lo pasé mejor. Había un jardincito que me permitía evadirme del resto de los invitados de vez en cuando. Cuando entré a la casa a por más bebida, Rebeca se me acercó inesperadamente.

– Hola ¿Qué tal estás?

– Intentando emborracharme ¿y tú?

– (Sorprendida) Bien… ¿Te apetece que demos una vuelta?

– ¿Por qué? ¿Te conozco?

– (Cortada, quizá herida) Claro, soy… soy Rebeca.

– No, si me acuerdo de ti. – Se rió aliviada y yo me pregunté a mí mismo y algo sorprendido por qué había bromeado. – ¿Una vuelta? ¿Dar una vuelta?

– Sí, si quieres, claro…

Miré mi copa. Estaba medio vacía.

– Bueno, ¿por qué no?

Salimos fuera y paseamos en silencio por el jardín, como dos amigos de toda la vida o como dos completos desconocidos que no saben de qué hablar. Al cabo de un rato ella no aguantó más y habló.

– ¿Y qué tal te va todo?

– ¿Todo? ¿Qué es todo?

– Pues no sé… tu trabajo. Trabajas con José ¿no? – José era el imbécil en cuya casa habíamos cenado dos semanas antes.

– Pues sí. Bien, todo bien.

– ¿Tienes aficiones? ¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?

– Perderlo. Me encanta. Y también me gusta hacer cosas de esas que culturizan.

– ¿Vas a charlas y a museos?

– No, qué va. Veo la tele y mucho cine.

– Ah.

– Los documentales me gustan mucho. El otro día vi uno sobre la vida del ornitorrinco. Bueno, y a veces leo. Pero no me gusta demasiado porque luego mi mente me juega malas pasadas.

– ¿Malas pasadas?

– Sí, verás: el otro día terminé de leer Los hermanos Karamazov y de repente vi mi muerte. O sea, vi cómo moría.

– Pero ¿qué tiene que ver Los hermanos Karamazov con tu muerte?

– No lo sé, pero lo vi. ¿Y sabes qué? No estaba tan mal. La verdad, de pequeño me lo imaginaba diferente. Siempre creí que moriría como mi abuelo.

– ¿Cómo murió tu abuelo?

– Se cayó por un barranco. – Me miró totalmente sorprendida. – O sea, él iba andando junto a un barranco, tropezó y cayó.

– ¿Qué hacía tu abuelo andando junto a un barranco?

– Trabajaba poniendo vallas de seguridad.

2 pensamientos en “¿Amor? (continuación)

  1. Dios, amo tus diálogos. ¡Son sencillamente fantásticos!

    No sabes la carcajada que he soltado al final XDDDDD

    ¡Un beso y sigue así! Siempre es un verdadero placer leerte, guapa.

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