En periodo de exámenes

Al cruzar el impávido cristalino transparente
Se observa el cielo azul imponente
Y un sol radiante que el mismo estío quisiera
Viéndome, sin embargo, obligada y presa

De esta infructífera y oculta mesa
Bajo el peso de los años y de los árboles
Deshojados, maltratados, mutilados,
Convertidos en recipiente de pensamientos vanos.

Ay, mente mía, que ahora suplica por
Ahuyentarse a sus ratos de ocio
Y que, arruinada, perpetra la pereza,
La inutilidad y las largas horas de espera.

Solo a veces, tras descomunal esfuerzo,
agonizante chispa de razón despierto
que oscilante tiembla de miedo
y que, con turbación y torpeza, alimento.

Ay, mente preciosa, que sin quererlo vuelas
Que el aire fresco, sol y alegría anhelas,
Y grata y parlante compañía más allá de los silencios
De filósofos y voces de un pasado recio.

¡Ay mente mía! ¿no comprendes, que yo aprobar espero,
mas esperando no apruebo?
Maldito este periodo, periodo de exámenes
En que nadie estudia y casi nadie sabe.

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