Digresión nº 55

Perdonad tanta digresión, pero ya sabéis que son una característica de cualquier discurso mío.

He hecho unas prácticas en un instituto muy majo y ahora me toca hacer la memoria del hecho. Para empezar os confesaré que detesto hacer memorias. Son odiosas y aburridas. Ahora bien, me hallo ante una situación cuanto menos graciosa, la verdad, porque estoy describiendo, según el modelo de informe, el entorno donde se ubica el centro.

Atención:

Inmediatamente contiguos al instituto están el IVAF (Institut Valencià d’audiofonologia), que es un centro de intermediación para personas sordas de España, [eso a la hora del patio es un colegio como cualquier otro, con muchos niños jugando y gritando, de donde deduzco que no es un colegio para sordos sino para niños con problemas de audición a distinto grado] y el Centro de Consultas externas del Doctor Peset [donde hay periódicamente una cola de personas esperando pacientemente su dosis de metadona, pero esto, por supuesto, no lo menciono porque queda feo]. Enfrente, además, se encuentra el Centro Ocupacional Municipal Juan de Garay, donde se ofrecen múltiples experiencias sociales y formativas como: formación laboral-ocupacional; atención psico-terapéutica; actividades expresivas; y formación apoyo y orientación a padres [qué bonito suena eso].

Por otra parte, uno de los edificios contiguos es un depósito de vehículos municipal. También encontramos edificios de viviendas. Es innegable, por lo tanto, que es este un barrio muy dotacional – dedicado a servicios públicos – donde se piensa en todas la necesidades.

¿A que mola el entorno de los niños de este instituto?
No he mencionado que a pocos metros se encuentra el Cementerio general de Valencia y un descampado muy majo donde gente de diversa índole pasea a sus perros para que hagan sus necesidades.

Eso sí, ha progresado mucho de hace unos años para ahora, ya que han construido cerca un parque muy apañado, sin casi verde, todo gris y marrón, que da gusto verlo, y han puesto Valenbisi cerca. Además están quitando la huerta que había detrás, cerca, si es que queda alguna. El progreso a tope, vamos.

2 pensamientos en “Digresión nº 55

  1. Muy bien Anabel,muy bien descrito todo, tienes mucha razón, no obstante me sorprende que estos niños no se queden sin oxígeno en esos pequeños pulmones; ya que con tan poco verde y tanta polución, cualquiera diría que estamos en un entorno privilegiado.
    En fin solo nos queda intentar vivir sin ahogarnos.;)

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