Qué bonito…

…qué bonito creer que has acabado exámenes, que has vuelto a la rutina de clase, a la tranquila convivencia con tus compañeros y a la paz una vez en casa, acabada tu jornada laboral y resguardado del doloroso frío.

Bonito, pero irreal, porque entonces… entonces te topas de bruces con la cruda realidad: con un montón de deberes, trabajos y lecturas pendientes ya desde el mismo momento en que pisas la facultad, con tutorías pendientes que consumen tu tiempo y felicidad, con proyectos que deben arrancar de nuevo, con más ímpetu del que llevaban, que agotan tu energía… No nos engañemos, el que no trabaja siendo estudiante es, indudablemente, porque no quiere, y es que parecemos borricos de carga con los libros parriba y pabajo, con la cabeza caída y la chepa salida de tanto mirar pal libro, con la felicidad consumida por momentos y ni un segundo para nosotros porque el único ratito que nos quedamos ociosos, nuestra atolondrada y toxicómana mente va corriendo al ordenador más cercano para ver qué no hacen tus “amigos” en Facebook.

Que digo yo ¿qué fue de los corricos en la plaza del parque con una cerveza en la mano o las quedadas caferiles cada vez en mayor detrimento? Yo quiero ser uno de esos sujetos sin nombre que veo en los cafés por cuyas puertas paso camino de algún sitio donde me espera trabajo, sujetos tranquilos dialogando con las manos rodeando tiernamente una taza humeante de vapor…

En fin, menos mal que siempre me quedará la pragmática, en cuyo apasionante mundo me dispongo a introducirme, aunque sea superficialmente y aunque mi profesor de gramática la descalifique (aunque sea solo por exigencias de su papel) cuando dice algo así como que cuando Góngora, al describir a Galatea en su obra Polifemo, dijo:

“Purpúreas rosas sobre Galatea
La Alba entre lilios cándidos deshoja:
Duda el Amor cuál más su color sea,
O púrpura nevada, o nieve roja.”

Según él, “Góngora dijo lo que dijo y quería decir eso…” y punto (todo esto a colación del significado de las cosas, y de su sentido, y de los comentarios que hacen algunos estudiosos de las obras literarias…)

En fin, que no era ese mi fin (que siempre me lío) sino introducir a mi nuevo reto lingüístico, la Pragmática, explicando que es una rama de la Lingüística que estudia los sentidos (que no significados) de las cosas completando este último con el contexto del enunciado. Como ejemplo citaré a Voltaire:

“Cuando un diplomático dice , quiere decir ‘quizá’;
cuando dice quizá, quiere decir ‘no’;
y cuando dice no, no es un diplomático.
Cuando una dama dice no, quiere decir ‘quizá’;
cuando dice quizá, quiere decir ‘sí’;
y cuando dice , no es una dama.

Mañana si eso explicaré el ejemplo más detalladamente, pero hoy no. Mañana.

3 pensamientos en “Qué bonito…

  1. Qué grande eres, sobre todo con esa mención a la clase de hoy!
    Cuánta razón tienes y cómo te comprendo😦 Qué triste todo…

    Por cierto no me puedo creer que Fani haya comentado antes que yo!😦 Estoy hundida y deprimida!

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