Avanzadilla

El día que la cabeza dejase de doler, sería el día más glorioso de su vida. Pero no podía saber cuándo llegaría, incluso cabía la posibilidad de que no llegase nunca, por eso estaba urdiendo un plan de emergencia: una avanzadilla.

Pretendía mandar una partida de exploración que entrase por la nariz hasta llegar a los pulmones. Luego se abrirían paso hasta el corazón, desde donde serían impelidos por la arteria carótida, junto con toda la sangre, hasta el cerebro. Una vez allí causaría una pequeña fisura en las paredes de la arteria, intentando minimizar el tamaño de la hemorragia y los daños. Entonces, marchando cuidadosamente sobre la matería gris, tenían que comprobar todo el terreno, hasta la última de las circunvoluciones del cerebro. En algún rincón insospechado se escondía el agente de su dolor perpetuo, de eso estaba segura. Una vez lo encontrasen, los exploradores lo acribillaría a tiros. Aunque quizá sería mucho más inteligente apresarlo, examinarlo e interrogarlo para comprobar que trabajaba solo y, después de torturarlo lenta y repetidamente, para que experimentase un ejemplo del dolor que le había causado a ella durante tanto tiempo, y tras eliminarlo definitivamente, habría que buscar la salida más rápida y menos invasiva.

Ella sonrió satisfecha pensando en la genialidad de su plan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s