Cambiar el sistema educativo no es reponer reválidas

Iba a subir un poema que me he leído estudiando hoy y me ha gustado mucho, pero lo dejaré para mañana porque me parece que esto es más importante e interesante a la par.

Siguiendo un enlace visto en FB he leído una interesantísima entrevista a un señor llamado Sir Ken Robinson, un señor conocido internacionalmente como líder en el desarrollo de la educación, creatividad e innovación. En contra de mi costumbre – aunque habiéndolo hecho ya alguna que otra vez quizá llegue a crear aquí una nueva costumbre – voy a copiar y pegar partes de una entrevista que publicó La Vanguardia hace un par de años. No es excesivamente reciente y, sin embargo, está a la orden del día, no solo por la reforma educativa que se está haciendo en España, sino también porque las anteriores “reformas” que se han hecho a lo largo de los años y sucesivos cambios de partido en el poder nunca han dado frutos positivos más allá del inmoral beneficio de las editoriales de libros de texto. Y creo que Sir Robinson sintentiza muy agudamente el problema y propone una solución que haría mucho más para disminuir el fracaso escolar que poner exámenes globales al final de cada ciclo.

Todo niño es un artista.

Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse… Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

Los niños también se equivocan.
(…)El único error en un colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes hacen exactamente eso.

No estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad.

Llegado este punto no puedo estar más de acuerdo con Sir Robinson. Él encomia la originalidad y censura la falta de ella a que aboca el sistema educativo actual. Pero sigue la entrevista y aquí llega a la piedra angular del fracaso del sistema educativo:

¿Se puede medir la inteligencia?

La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

¿Cuál es ese tipo de talento?

Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para servir al Estado moderno.

La mano de obra aún es necesaria.

¡Pero la industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los sigue formando. Así aumenta el paro.

Pero se nos repite: ¡innovación!

La piden los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición.

No hay nada más pasivo que una clase.

¿Es usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.(…)

“Sé humilde: acepta que no te tocó”.

¡Falso! ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

¿La creatividad no viene en los genes?

Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.(…)

Continúa la entrevista con ejemplos, muy interesantes pero que no copio por no alargar tanto la entrada.

Podéis leer la entrevista completa en de http://www.lavanguardia.com/lacontra/20101103/54063818455/la-creatividad-se-aprende-igual-que-se-aprende-a-leer.html

Para concluir, quiero decir que, de cambiar de verdad el modo de enfocar la educación, de buscar modos reales de motivar a los niños y jóvenes a descubrir en lo que son buenos, sus vocaciones al fin y al cabo, aquello en lo que destacan y tienen posibilidades de hacer algo útil disfrutando, seguramente no habría tanto ni-ni ni tanto paro, y eso, claramente, definiría lo bien que va nuestra sociedad.

4 pensamientos en “Cambiar el sistema educativo no es reponer reválidas

  1. Hombre, razón no le falta en absoluto, pero en esta sociedad quizá sea una utopía eso de buscar en cada niño aquello que le hace destacar… es una tarea muy difícil, habría que cambiar muuuuchas cosas en el sistema educativo, y en el sistema en general.

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  2. Pues yo no lo veo tan útopico, Lu. No faltan profesores motivados que sienten lo mismo y que estarían dispuestos a que les alterasen su rutina si eso conllevase una mejora en los alumnos y – de paso – en el desarrollo de su trabajo, porque si los alumnos llegan a estar motivados todo es mejor, claramente. Así que por ahí ya hay mucho camino hecho.

    Los alumnos se dejan hacer, sumisos, porque no hay otra, y si no les gusta lo que hay – como suele suceder – pues se evaden, o hacen pellas o dan problemas en clase. No se pierde nada por intentar cambiar lo que se pide de ellos y dejar que se expresen.

    Lo verdaderamente problemático es la institucionalización de ese tipo de educación. O el cambio de la establecida actualmente, que es lo mismo. Y ahí es donde falla, porque está claro que los políticos no miran demasiado por hacer las cosas bien. Pero si quisieran, creo que no sería tan difícil hacerlo: hacer unas clases troncales para la adquisición de ciertos conocimientos básicos que deben ser más o menos exigidos y luego, diversificaciones de clases más específicas, con programas más personalizados para los distintos alumnos. Por supuesto eso exigiría más docentes y especialistas, y menos alumnos por clase para una atención más personalizada. Y eso requiere dinero… pero tampoco tanto como nos quieren hacer creer. Y aún así siempre he considerado que hacen falta más profesores y menos políticos: y de ahí se podría sacar el dinero.

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    • Si estoy de acuerdo contigo, pero precisamente por eso lo veo algo utópico: porque cuesta más dinero, requiere más profesionales y, en definitiva, más “molestias” y eso es algo que el gobierno y los políticos no quieren aceptar. Además, también está el hecho de que muchos niños vienen así de “pasotas” de casa, los padres tienen un papel muy importante en su educación, y, por mucho que los profesores pongan de su parte, si muchos padres en casa pasan de todo y no les inculcan una serie de valores…pues así vamos…

      Evidentemente, ojalá en un futuro no muy lejano cambien las cosas y puedan hacerse realidad estos cambios.

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      • Ya digo que el principal problema radica en los políticos que no hacen nada o lo hacen mal. Sí, teniendo en cuenta eso, es utópico.
        A veces molaría que esto fuera una película y la gente de a pie pudiese ser política por un tiempo para hacer lo que a los políticos no les sale hacer, precisamente porque no son gente de a pie.

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