La historia del arte

Un buen día la alcaldía le encargó un gran caballo para una plaza de la ciudad. Un camión trajo al taller el bloque gigante de granito. El escultor empezó a trabajarlo, subió a una escalera, a golpes de martillo y cincel. Los niños lo miraban hacer.

Entonces los niños partieron de vacaciones, rumbo a las montañas o el mar. Cuando regresaron, el escultor les mostró el caballo terminado. Y uno de los niños, con ojos muy abiertos, le preguntó:

– Pero… ¿cómo sabías que adentro de aquella piedra había un caballo?

Eduardo GALEANO

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Del sueño a la poesía

Me gusta mucho dormir y soñar, y me gusta mucho la poesía y la literatura. Desde el punto de vista del psicoanálisis, dicen los surrealistas, ambas cosas son lo mismo, ambas cosas responden a la necesidad de expresar algo reprimido, inconsciente, de huir de una realidad insoportable. Y a mí me gusta mucho escapar a otros mundos. Supongo que en el fondo debemos dar gracias por lo mal que está el mundo, ya que eso incentiva nuestra imaginación hasta límites insospechados. Y eso también es bueno.

Cuando venga el fin del mundo

¿Por qué habría de vestirme de chaqué para beber un vaso de agua? Es que el agua almacena información. Supongo que quiero que el agua tenga un buen recuerdo, sí. Si el fin del mundo debe de ser por un diluvio, será bueno tener al agua de mi lado, que esta sienta cierta simpatía por mí. No es que vaya a hacer una excepción conmigo, ya sabes, pero ¿y si eso hiciese que todo fuera más rápido, más fácil?

He oído decir que la muerte por asfixia es atroz. No lo sé, claro, no conozco a nadie que haya muerto por asfixia… Ya bueno, hablamos de morir ahogado por agua, pero es lo mismo al fin y al cabo. Aunque supongo que en un diluvio, si te arrastra una estampida de agua la causa de la muerte no es la asfixia ¿o sí?

¿Que qué pasa si el fin del mundo…? Que seguiré vivo, está claro. Ya, ya sé lo que querías decir; no, no he pensado en ello, pero tampoco sé si el fuego u otros elementos posibles de destrucción tienen memoria. Es decir, vestirme de chaqué para encender un fuego no tiene sentido. Además, el fuego es tan rápido… no se puede uno fiar de él.

Bueno, da igual, cuando venga el fin del mundo me sentaré a esperar el agua o el fuego o lo que tenga que venir. Y lo haré vestido de chaqué. Claramente.

Manifiesto futurista

Yo no sé si los señores italianos que escribieron esto, hablaban en serio o no, pero cada vez que leo esta declaración de intenciones o lo que sea, me parece súper fuerte. Y, sin embargo, es casi como si fuera el credo de muchas de las personas que gobiernan a lo ancho y redondo de este mundo. Y entonces siento más miedo todavía.

1. Queremos cantar el amor al peligro, al hábito de la energía y a la temeridad.
2. El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía.
3. La pintura y el arte ha magnificado hasta hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.
4. Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con grandes tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente que parece que corre sobre la metralla es más bello que la Victoria de Samotracia.
5. Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita.
6. Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.
7. No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra. La pintura ha de ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para reducirlas a postrarse delante del hombre.
8. ¡Estamos sobre el promontorio más elevado de los siglos! ¿Por qué deberíamos protegernos si pretendemos derribar las misteriosas puertas del Imposible? El Tiempo y el Espacio morirán mañana. Vivimos ya en lo absoluto porque ya hemos creado la eterna velocidad omnipresente.
9. Queremos glorificar la guerra – única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer.
10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias.
11. Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos al febril fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas devoradoras de serpientes que humean, en las fábricas colgadas en las nubes por los hilos de sus humaredas; en los puentes parecidos a gimnastas gigantes que salvan los ríos brillando al sol como cuchillos centelleantes; en los barcos de vapor

Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora e aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera y parece que aplauda como una loca demasiado entusiasta.incendiaria, con el cual fundamos hoy el “futurismo”, porque queremos liberar este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios.

Ya durante demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de antiguallas. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren toda de cementerios innumerables.

Filippo Tommaso Marinetti, “Le Figaro”, 20 de febrero de 1909