Dolor, placer y manías

A los norteamericanos les maravilla ver cómo destruyen sus ciudades, les hace disfrutar con un placer sádico y morboso. Llega a ser este un tema obsesivo y enormemente predecible de tan recurrente que es en sus películas.

Esa manía de reventar sus dominios en la ficción se debe a una especie de complejo: los americanos creen (o fingen creer) ser los gorditos del patio con quien se meten los abusones, pese a que la mayoría de las veces los abusones son ellos. Eso de ver sus ciudades reducidas a ruinas una y otra y otra vez en sus películas les produce, pues, el placer morboso del que se sabe víctima. Seguramente ese complejo viene de lejos. Puede que sepan, por ejemplo, que antaño la mitad del mundo les despreciaba por estar su sociedad formada por despojos y forajidos de aquella mitad del mundo y, aunque lograron reponerse en parte, eso marca. Por otro lado, es un hecho que los Estados Unidos era un grupo de inadaptados que necesitaba sentirse querido y que, en un cambio de tornas inesperado pero hábilmente conseguido, consiguió imponer sus reglas y estilo de vida al resto del mundo inadvertida e inevitablemente.

Pero volvamos al gordito: ahora que el este manda en el patio y lo ha asumido, necesita justificar su actual y frágil hegemonía, así como su aparato de poder entre el resto de niños. Por eso, esa gran campaña publicitaria – y cuál mejor que el cine de Hollywood – que alimenta la obsesión de ser las víctimas de una terrible amenaza – pobrecitos -, o de una conspiración, o de un malo malote que arrasa con todo a su paso (¡también con las vidas de pobres inocentes ciudadanos americanos!) sin piedad. Sucede entonces que tal fuerza negativa necesita de alguien que le pare los pies. Y como está en suelo americano atacando ese mundo de flamantes y rollizas oportunidades, ese alguien, ese portento enviado por el destino, ese héroe providencial será, claramente, un buen americano que luchará por su país, a muerte si hace falta.

Estas reflexiones me han acuciado hoy en mi cine favorito, donde tocaba una sesión continua de Star Trek en la oscuridad y El hombre de acero, y veía cómo en ambas películas se gastaba una enorme cantidad de minutos y de efectos especiales exclusivamente a destruir grandes ciudades americanas.

Yo ya me olía la tostada de ese binomio víctima-héroe al que juegan los americanos, pero ahora puedo añadir con cierta tristeza otra cualidad al curioso carácter norteamericano: la desconfianza. Al parecer – según su propia publicidad – no confían en nadie, ¡ni siquiera en sus propios héroes! Y eso es un poco triste.

Personalmente se me ha partido el corazón cuando, a pesar de toda la pelea, de todos los edificios de oficinas y rascacielos acristalados destrozados durante la lucha entre el pobre Superman – que si no hubiera sido de acero, ese pobre hombre habría sangrado hasta la última gota por salvar a cada americano que pasaba por allí – y el terrorista Zod, cuando coge y le pregunta el coronel de turno a Superman que cómo puede confiar en que un día no se le irá la pinza y atentará contra los intereses americanos(no los de la humanidad en general, claro)… ¡Ay, ay, que son muy recelosos estos estadounidenses! Aunque claro, Superman/Clark Kent no es del todo americano, por mucho que él afirme que se ha criado en Kansas y que no podría ser más americano. No, Superman/Clark Kent es, en realidad, Kal-El: un alienígena, un extranjero, un inmigrante ilegal de hecho, diga lo que diga.

En fin, que estos americanos tienen unas cuantas manías; y una de ellas es, indudablemente, cierta reticencia a que los salve gente extranjera. Lo mismo da que sea un superhéroe de cómic, uno de algún mundo galáctico o Bruce Willis. A América siempre la salva un héroe americano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s