Empatía con fecha de caducidad

Hay dos cosas que me perturban igualmente a mi pesar.

La primera es mi irremediable capacidad para meterme en las tramas de obras ficticias hasta tal punto que vivo en mi ser aquello que leo (con las obras audiovisuales también me ocurre, pero en menor medida): padezco con los protagonistas del libro, siento emoción y dolor con ellos, lloro con ellos cuando a ellos se les rompe el corazón por los motivos que sean… No hablo solo de catarsis, sino de que me inmerso tanto en ese mundo y en esos personajes, que la realidad que me rodea no tiene apenas importancia para mí. Tanto es así, que la realidad, la rutina y los hechos de mi día a día, constituyen entonces un problema que hay que solventar lo antes posible para poder continuar con la lectura de esos mundos que me llenan más.

Luego está la capacidad de mi madre para hacerme sentir idiota cuando eso pasa y me ve enganchada de tal modo que no puedo dejar el libro de mi mano, que voy a todas partes con él, aunque tenga que cerrarlo por momentos por la necesidad inmediata de atender cualquier otra tarea, que sigo leyendo aunque las letras ya bailen borrosas de lo cansada que tengo la vista… Entonces ella tiene la osadía de decir, con tono exasperado, que es solo un libro, que odia cuando me flipo de este modo.

Sí, ya sé que es un libro. Pero un libro no es solo un libro – y no hablo del caso concreto en que me hallo, en que estoy leyendo una saga particularmente larga.- Hablo de que un libro es un universo con vida propia, y dentro sus criaturas también tienen vida.

Pero es que además, creo – y esto lo más pertubador de todo – que lo que realmente me gusta de esas lecturas y de las sensaciones que me crean, es que a la vez que lo vivo y padezco, soy consciente de lo reconfortante que me resulta saber que, por muy trágico que sea su final, este ya está escrito. La pena o empatía que puede uno sentir por ellos, por tanto, tiene una duración predeterminada, una fecha de caducidad, y eso – pese a lo insensible que suena – es enormemente reconfortante.

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