Pobre Oliver

El pequeño Oliver lloraba a moco tendido en un rincón de su habitación. No lloraba por nada en especial, solo lloraba. A veces le sucedía, igual que otras veces de pronto empezaba a reír sin motivo real. Su madre no solía estar cerca para verlo, pero si lo hubiera visto, no habría hecho nada al respecto. Su madre no era una persona muy afectuosa, lo cual era una manera difuminada de decir que no se preocupaba apenas por su hijo. Pero Oliver era muy pequeño para ver estas cosas y se limitaba a llorar o reír cuando de pronto le asediaba la necesidad, sin darle más importancia.

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