Avengers: Age of Ultron

O por qué voy al cine sabiendo qué esperar.

Soy una cocinera decente, con algunas chispas de originalidad – sobre todo cuando las materias primas que poseo son limitadas, cosa que, sorprendentemente, me acaece bastante a menudo -, lo cual puede estar bien a la hora de improvisar platos decentes sin seguir una receta predeterminada y salir airosa. No sucede así con la repostería. A la hora de cocinar algún postre, se conoce que hay que seguir la receta al pie de la letra, cuidando muy bien de las medidas, los ingredientes y los tiempos, de modo que cualquier despiste u omisión puede ser fatal y resultar en un bizcocho hundido, unas magdalenas apelmazadas o una tarta empalagosa.

Últimamente tengo la sensación de que sucede lo mismo con las pelis de superhéroes, que todo el mundo sigue una receta al pie de la letra por miedo a que luego la gente no se coma el producto resultante… Y mi-yo-consumidor-conformista hace un gesto de blando agrado pensando que si voy a ver una película de acción de la Marvel, donde salen un montón de actores famosos luciéndose en todo momento, lo que quiero ver es un montón de acción con su argumento bien llevado, con constantes toques de humor y ligeras dosis de tensión y a ese montón de actores famosos luciéndose en todo momento… Sin sorpresas.

Pero la consecuencia inevitable de seguir la receta al pie de la letra es que no hay pizca de originalidad. y si bien mi-yo-consumidor-conformista suele conformarse con la idea de que era lo que iba buscando y que por eso fui y a callar, a la vez grita por las noches cuando estoy dormida, que es cuando no lo controlo, que no debería ser así del todo, que se aburre… ¡Que me aburro!

Tanto es así que no hace falta ver la siguiente peli de Los vengadores o de Thor o del superhéroe que sea para saber que después de un momento de acción al principio de la peli que te imbuye en la peli de modo trepidante, a la vez que te presenta el hilo argumental que guiará el resto de la peli, vendrá un momento de calma donde te presentarán el problema de turno. Que después vendrá un momento de risa, y luego un momento de tensión cuando el momento de risa se vea interrumpido por el malo. Que luego vendrá un momento emotivo de calma y luego otro de arenga. Y entonces más acción. Y algo de tensión de nuevo. Y más acción. Y más tensión. Y acción. Tensión. Risa – que en este punto será muy relajador por la tensión que ha habido acumulada. Acción. Tensión. Culmen dramático. Salvamos el mundo. Vuelta a la calma y recapitulación. Final feliz, salvo ligero toque amargo. Precréditos. Última escena de regalo, que ya no es sorpresa nunca más. Créditos de verdad. Venga al baño, que me meo y ahora va todo el mundo y habrá que esperar, mecagüenlaleche.

¡Ojo! Que a todo el mundo le gusta una buena tarta de queso según la receta, y por eso sigo yendo al cine a ver estas pelis…

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